Huellas gastadas

Me tuve que colgar de los recuerdos
al caminar las huellas tan gastadas
que dejaron mis pasos sin memoria
y ausentes de colores los paisajes.

sábado, 29 de diciembre de 2018

No en todo lo que brilla hay alegría.


Flores de noche buena adornan las entradas de las casas y cascadas de luces multicolor las iluminan alegremente, se han preguntado qué hay detrás de cada una de esas puertas.
No todo lo que brilla es alegría.
 En muchas de esas casas hay tristezas y angustias que tratan de aminorar dando color y luz a la oscuridad que les apago el brillo de sus días, por el fallecimiento de algún familiar, por un divorcio, por enfermedad, por un hijo ausente o por falta de trabajo.
Y no todo es negativo, porque para algunos afortunados la intensidad del color de las flores inunda sus corazones de alegría junto con el resplandor que acompaña estos días de fiesta.
Yo en lo personal intento llevar luz a mi triste corazón para que se reflejen en ella la gente que amo y está conmigo, doy gracias a dios por permitirme pasar otra navidad y fin de año junto a ellos le pido les bendiga con salud y haga realidad sus metas con éxito.
En los últimos minutos de este año que esta por terminar, seguiré orando por la gente que amo, por la salud de mi amigas y familiares, seguiré orando por los enfermos que están en los hospitales, por los que están presos injustamente, por los desaparecidos, por los que no tienen un techo y por la paz en el mundo.
Deseo con todo mi corazón que este año 2019 llegue con muchas bendiciones para todos, que el brillo de las luces con las que despediremos el 2018 permanezca como un fulgor de esperanza en nuestros ojos.
¡Feliz año 2019!

J.Eugenia Dìaz M.

sábado, 22 de diciembre de 2018

Hojas secas


Hacía tiempo que no caminaba en la mañana por calles de la ciudad en horas en las que algunos laboran encerrados en sus trabajos y otros duermen por el desvelo de la noche anterior.
Mientras lo hacia iba viendo la cantidad de hojas secas en las banquetas revueltas entre vasos desechables, boletos del metro bus y alguna servilleta que ayudo a secar lagrimas fugitivas de ojos decepcionados.
Cuantas historias van quedando entre las hojas que el viento arrastra mientras el polvo intenta sepultarlas quedando en ellas el recuerdo alegre o nostálgico de cada persona.
Hurgó con la mirada entre las hojas tratando de encontrar las hojas de su árbol o aquel pañuelo ajado que la acompañaba en su camino de lunes a sábado.
  Que ilusa era al pensar que todavía estarían en ese rincón que hace la banqueta por las calles que tanto transitaba cuando ella laboraba.
Desplegó las plumas de sus alas invisibles para planear un área más extensa de la ciudad buscando sol y letras que la hagan sentir viva y activa en este momento en que la muerte le respira tan cerca de la nuca por tantos fallecidos en su entorno.
El caminar por el centro de la ciudad le ha removido el suyo sacando de sus entrañas un intenso y agradable calor que la hizo sentir fuerte al recordarse con su traje secretarial, tacones de aguja y unas ganas inmensas de hacer las cosas bien en su trabajo, para seguir creciendo y ayudar con el sustento de la casa.
Ella se abrazó fuerte para hacerle sentir a sus miedos lo resistente que siempre ha sido, recordándoles que en algún lugar de la ciudad han quedado sus huellas, aunque el viento y el tiempo hayan hecho virutas las hojas de su árbol.

J.Eugenia Dìaz M

domingo, 2 de diciembre de 2018

Emigrar


Que voy a hacer conmigo
sí tengo la sonrisa desgastada
y observo cada día como se escurre el tiempo,
aunque tenga en mis manos miles de mariposas
esperando volar.

Que voy a hacer conmigo
sí al levantar las piedras sigo desempolvando
las huellas angustiantes
y amordazo las aves para que no gorjeen
porque voy lastimada con pinchazos de astillas
perforándome el alma.

Que voy a hacer conmigo
con todo este silencio que me guardo
y me grita el espejo,
con sombras en los ojos, tristezas que no migran
y fría decepción.

Será que necesito perforarme las venas
 y abrirme los candados
para emigrar al otro lado de la noche.


J.Eugenia Dìaz M.

viernes, 9 de noviembre de 2018

Equilibrio


Te expulso de mi centro, mi fantasma,
te saco al extranjero cuerpo que ve el mundo,
 percibe el equilibrio que nos brinda
 el yoga y el tai chi

Querían verte con vida.
 Camina muy sonriente con ritmo en tus caderas
 y reto en la mirada. Ve cerrando las bocas
 que a tu paso abrirán y degústalo lento,
como un postre muy dulce.

Ve sorprendiendo a todos,
 a los que no recuerden lo fuerte que tu eras
y no bajes los brazos, aunque vayan tus pasos  
 sobre un delgado alambre.
Dale pelea al mundo y a los que se te enfrenten.

Respira el aire nuevo. 
Que tu grito se escuche como cuando eras niña,
únete a las gaviotas y  golondrinas muertas
para ser mi tótem y empuje en la palabra
de sîlabas inertes.

Que no te atemoricen los ojos encimados.
Cúbrete con la capa sutil de indiferencia
y afila bien tus dagas, ya no eres un espectro.
J.Eugenia Dìaz M.

domingo, 4 de noviembre de 2018

Estampida

Porque ya estoy cansada de lucir tan sombría,
de abriles y de agostos que opacan mi arco iris
y de la luz que daba tras un día de lluvia,
todo lo que me han roto tengo que restaurarlo.

Ahora me hago cargo de la mujer sin voz,
la saco de los viejos caminos y del frio,
que escuche los latidos del mundo de los solos
que han vuelto a construir,
sus partes averiadas quitando los desechos.

Deben cuidarse ahora de la mujer callada,
regreso con un pico muy potente 
y puede que el graznido
retire en estampida ha algunos traicioneros
que me daban la mano.

Espero que se alejen con sus sombras
de este templo sagrado que es mi cuerpo,
en donde yo decido morir y renacer.

J.Eugenia Dìaz M

martes, 23 de octubre de 2018

La casa va mutando


Debe ser porque agosto con ausencias y duelos
me humedece los días,
va encapotando el cielo con negros nubarrones,
augurando lloviznas de un otoño cercano
que va cubriendo el suelo con trozos de confeti,
queriendo dar color a tantas hojas secas
que rodean la casa como en un cementerio

es que la pena opaca su maquillaje interno,
cargadas de silencio las tuberías le oxidan,
de a poco va mutando unida a los fantasmas
que salen de la mente de los que aquí vivimos.

Agosto no está solo, abril va de su brazo
unido en abandonos,
desde que ellas se fueron, los demonios
me habitan las entrañas carcomiéndolas todas,
dejando mi corteza frágil como un cristal.

Yo quisiera una brújula que me ayude
a encontrar la salida
de tantos sentimientos encontrados

y volver a dar vida a mi morada.

J.Eugenia Dìaz M.

martes, 18 de septiembre de 2018

Atrapada


Observo los espejos sin lograr descubrirme,
cubierta estoy de monstruos y espinas en la sangre,
y aunque mis labios tiemblen con anhelo,
el lienzo en que me encuentro me mantiene atrapada
sin poder escupir un solo aullido.

¿Por qué me ha traicionado la mujer que me mira
en la imagen ajada?
Aún cuelga de su boca el brillo de sus sueños
llenos de pretensiones, captado en un instante.

¿Alguna vez fui ella?

Ya ni siquiera escribo
necesito otra piel con otros huesos
y una saliva fresca que despegue mis labios,
escuchar soliloquios que taladren mutismos
y hagan crecer las olas de sabor
 en el café del dìa.

Necesito la mente más flexible
para hurgar ceniceros y rescatar historias
que consumió el ocaso,
desentumirme toda dándome un cuerpo nuevo
carente ya de estigmas.




J.Eugenia Dìaz M.