Huellas gastadas

Me tuve que colgar de los recuerdos
al caminar las huellas tan gastadas
que dejaron mis pasos sin memoria
y ausentes de colores los paisajes.

sábado, 24 de julio de 2021

De amigos.


 

Existe tanta ausencia y un pesado mutismo

cuando más necesito compañía y alboroto,

viendo los días mutar llevándome al abismo

clausuro el sentimiento y reparo lo roto

para llevar la carga firme sin fatalismo,

enfrento el nuevo reto y hasta un gol anoto.

 

Los veo ahí en las gradas solo de espectadores,

observando la lucha que traigo con la vida

y de cómo remiendo lo roto con colores,

alejando fantasmas buscando la salida

de este lugar añejo donde el vino y olores,

me invade de saudades por tantas sacudidas,

 

Aunque los necesite y busque sus resplandores

he de salir de pie de la penumbra insistida,

en esta nueva vuelta al sol sin mis motores

con la casa invadida de frio por otra herida

doblando las orillas del pañuelo sin rencores

me acerco al horizonte lento y decidida


J.Eugenia Dìaz M.

Momentos en el pozo.

 

En estos momentos de mi vida desearía volver a reír a carcajadas junto a la grata compañía de familia y amistades, poder irme a la cama como antes con el dulce recuerdo de mis muertos y no con esta angustia en la garganta que no me deja respirar.

Se me acaban las uñas tratando de hacer mas grande la pequeña abertura para que entre más luz a estos días y quedo enceguecida mirando al otro lado del cristal tratando de encontrar un pedazo de cielo con saludo de estrellas que me digan que pronto todo estará bien.

Quiero tener toda la serenidad que existe para sobrellevar la tristeza que regresa a invadirme y en mis manos la fuerza para ayudar como siempre lo he hecho, y si por equivocación llega una oleada de alegría poder disfrutarla plenamente.

No me quejo de los instantes que vivo en este pozo porque sé que saldré cuando dios lo disponga, por ahora pago el precio con gusto y esperanza, echándoles de menos a los que se alejaron porque fui afortunada de haberlos tenido a mi lado. Aquí dentro del bache sigo escuchando música y viendo series, comiendo palomitas y algunas ocasiones también lloro cuando se necesita para aflojar el nudo que me ahoga.

Veo la libertad en el vuelo de palomas y aprendo la lección del gato callejero que sobrevive escalando su propio socavón y pienso que ha valido la pena pasar por este mundo con la carga en mi espalda quedándome sin uñas y me entra el deseo de que el día que me esfume para siempre, algunos digan que a sido bueno conocerme y haber unido sus huellas a las mías un trecho del camino.

 

J Eugenia Díaz M.


domingo, 11 de julio de 2021

Eres una extranjera.


 

Eres una extranjera carente de una visa

que te ayude a cruzar el puente hacia ese mundo

fabricado en presente, dónde no participas,

 y te asusta y te duele no dejar una huella,

porque hay una frontera que lo impide.

 

Pero te reconforta

dejar de ser extraña en la paginas viejas

del libro en sus inicios, en sus primeros pasos

y en sus cortas palabras aprendidas de ti.

 

Impedido tu paso cierras por fin las alas

te dejas sepultar por tu reloj de arena,

cansada de esperar un paso migratorio.

 

J. Eugenia Díaz M.

jueves, 1 de julio de 2021

Emprende el viaje.


 

Cierra la puerta y deja de ser un gozne, emprende el viaje y despega con urgencia de lo que ancla y apolilla. De eso que con el tiempo te ha ido haciendo invisible.

Abre el armario y escoge las prendas que te hagan sentir joven y activa, enciende tu luz y aleja la oscuridad que ha estado estacionada en tu entorno limitando tus pasos y tu mente, acércate a la ventana de tu alma dale vuelo a tu voz y grita, grita fuerte lo que te está asfixiando desde hace mucho tiempo porque ya te lo debes.

Deja de preocuparte si al mundo le incomoda el nudo en tu garganta o esa lagrima permanente de tus ojos. ¿Qué pueden saber ellos? si no tienen la herida que tu llevas abierta, ni esa resiliencia que has tenido para sobrellevarla.

Y, si dicen que solo estas manipulando cuando te sumerges en el médano del pasado, no te sientas mal, solo son palabras de personas que afortunadamente no han sufrido una herida como la tuya, ni caído en un bache del que no puedan salir por más intentos que hagan.

No saben lo que es hacerse ovillo esperando ese abrazo que calme el frio, o la palabra justa que calme la tormenta que brota incontenible inundando tu mundo.

Cierra la puerta y viaja a donde te perdiste de tanto darte.

J. Eugenia Díaz M

domingo, 13 de junio de 2021

No te rindas.


 Siempre estaré presente para darle color

a tanta rosa negra que hay en tu pensamiento.

Seré el jazmín,

el faro iluminando las horas de zozobra.


Sigo siendo ese árbol 

donde siempre descansas cuando aflojas el paso,

soy el aire que corre por tu cuerpo impedido,

la línea carmesí en el amanecer,

intento de cometa enganchada a tus labios

tratando de cambiar tu sonrisa tristona

y esos ojos de invierno que con nada se entibian.


Viajan por tu mirada infinitas vivencias

la apagan, la marchitan, apresuras los planes

para una despedida anticipada.

Con miedo, ansiedad y llanto contenido

acaricias mi piel llenándole los huecos,

y yo, haciendo renglones en el libro del tiempo

te pido -no te rindas-.


Quisiera regresar

todas tus ilusiones fugadas en el viento

 y encontrarte en la huella que dejaste.

J. Eugenia Díaz M.


viernes, 11 de junio de 2021

Meditando

En las pupilas se quedaron añejos tus anhelos porque no pudiste encontrar atajos para llegar a realizarlos, ni lograste inventar una excusa para hacerlo. Observas en tus manos solo sombras y te tiemblan, deseando sacudirlas hasta cambiar de piel, aunque te duela.


Deambulas por las habitaciones imprimiendo tu silueta para ver si la gente que te ama logra ver que existes también para ti, y que, aunque te hayan enseñado a no pedir, entre tus labios existe una madeja de cosas que has deseado queriendo disfrutarlas con juventud y salud.

Te das cuenta que así lo has elegido al aplazar tus cosas, por darle prioridad a las de los demás, que se han acostumbrado a verte como ese mueble cómodo que siempre esta presente, en el que ellos descansan sin ver cómo te ahogan.

Y te quisieras ir de ese lugar donde te sientes muerta, descansar, hacerlo realidad.

O derribar  murallas que has construido alrededor del corazón, reencontrarte, volver a ser tú y observar lo que has hecho contigo, por el apego y la rutina de solo ver el mundo por esa rendijita de ventana.

J. Eugenia Díaz M.
 

sábado, 5 de junio de 2021

Sin consuelo

Yo quise unir mi llanto con el tuyo

en busca de consuelo a nuestra pena,

abrazarnos callando nuestro espanto

de verla que quedaba bajo tierra,

perdida para siempre entre las flores

al quedar sin aliento y sin estrella.

 

Rechazaste mi mano y te encerraste

en el infierno solo con tristeza,

me has dejado vivir sola mi lucha,

cegada me abrí paso entre la niebla

para encontrarte hundido en tu silencio,

con candado en la voz y en esa celda

donde pagas las culpas que no debes,

sin encontrar reposo con tu entrega.


Quisiera descansar y que descanses

llorando junto al mar aunque nos duela.


J. Eugenia Díaz M.