Huellas gastadas

Me tuve que colgar de los recuerdos
al caminar las huellas tan gastadas
que dejaron mis pasos sin memoria
y ausentes de colores los paisajes.

domingo, 10 de marzo de 2019

Grafitis y Mándala


Ocho de la mañana, El clima  frìo,
me congela las manos
en un entorno lleno de grafitis
contaminado y sucio.

Un mándala resalta entre letras rabiosas
atrapando mi vista con radiantes colores,
queriendo aterrizar mi divergencia
dentro del laberinto emocional 
que me provoca el mundo al despertar

llenando mi carcasa con escenas ajenas
de momentos tan plenos que  me hacen rebelar
por la envidia que siento y  me consume.

Necesito otros aires que cambien el paisaje
con nuevas pinceladas como las de John Bramblitt.



J.Eugenia Dìaz M.

miércoles, 6 de marzo de 2019

Se me a quedado dentro


Se me han quedado dentro suspiros sin sonido
colgando de los techos de hospitales,
ese aroma tan rancio a carne enferma y cloro.

Se me ha quedado dentro el desaliento y miedo
que tenías en tus ojos,
 y el corazón parchado con tantas decepciones
y mis manos de sal que no ayudaban,
para sacar por fin de tu mochila la muerte
que bordabas y seguías.

Se me ha quedado dentro
borrando cicatrices que había en tu semblante,
y con mi sangre nueva intentar darte
a gotas otra vida,
mostrándote horizontes de esperanza,
caminando contigo entre mis brazos
sobre brazas ardiendo queriendo retener
tu tiempo en mis latidos.

Pero solo retuve momentos con espinas
en cuartos de hospitales,
y el olor de tu aliento escapando a suspiros
 hacia un cielo tan gris como quedo mi mundo.

Y envés de la cordura lágrimas en mi cara
corriendo sin control, sin compuertas que frene
su caída, sin curita que cubra mi dolor.

Se me ha quedado dentro lo helado de la muerte.

J.Eugenia Diaz M.

sábado, 2 de marzo de 2019

Toque mágico


Ese toque eléctrico que vivía dentro de mi
volvió cuando rosaste mi mano con la tuya,
regreso con la fuerza de esa canción que amo
de los creedence,
como la maravilla de ver salir el sol
aun en un día lluvioso.

Me volviste visible nuevamente
Haciendo que mis pies vibraran con nueva vida
como cuando era joven
y me ponía a bailar Sugar Sugar de puntillas
dando vueltas y vueltas.

No sé si fue la magia que tiene la cerveza
o se debió a el efecto que hizo la música
reviviendo momentos felices
cuando solo estábamos tú y yo queriendo construir el mundo
nuestro pequeño mundo.

Sigamos escuchando y bailemos abrazados
Hey Jude de los beatles .
Estamos rotos pero aquí seguimos unidos
equilibrando el tiempo y la vida presente.
Que siga la música y nada borre tu sonrisa.



J. Eugenia Dìaz M.

martes, 26 de febrero de 2019

Amor a Destiempo


Te pude haber amado en otro tiempo,
en otro espacio, donde revolotearan
trémulas avecillas por toda nuestra piel. 

Te pude dar mis noches de vigilia 
y beberme contigo tantos amaneceres 
rebosantes de amor;
pude haberme robado de tu boca 
el café  matutino sacándole lo dulce.

Pudiste haber vivido mis locuras, mis celos
y toda la ternura que crece entre mis manos.

la flecha de cupido equivoco su rumbo
alejando tu vida muy lejos de la mía,
donde solo me piensas y me sientes
dentro de tu memoria.

Hemos llegado tarde
y tuve que inventar que no exististe,
caminar y alejarme con una caja llena
de pajarillos muertos, sacudir mi cabeza
para sacar tu voz que continuaba
colmándome la mente sacándome alaridos
tan llenos de silencio.

Me tuve que quedar colgando en el camino
como tú me encontraste tan hueca y tan helada.


J.Eugenia Dìaz M.



sábado, 9 de febrero de 2019

Eres mi complemento.


Todo llega a su tiempo y tú has llegado justo
cuando estaba extraviada del camino indicado,
cuando con pasos lentos caminaba entre espinas
por ese laberinto oscuro del destino.

Amor, tú me encontraste y viste ese destello
que dentro de mis ojos ya se estaba apagando,
me tomaste las manos encendiendo un fulgor
que nos envolvió juntos como una enredadera.

Admire tu paciencia, tu lucha por amarme,
cuando con insistencia remabas hacia mí,
mientras yo me alejaba flotando a la deriva
en las espesas aguas de hastió y desesperanza.

Me deje rescatar, me abandone en tus brazos
sintiendo estremecerme cuando el fuego en tu boca
incendiaba la mía volviéndome a la vida,
fue tanta adrenalina recorriendo mis venas
que me hizo comprender que eras mi complemento
en mi tiempo y espacio para toda la vida.



J. Eugenia Dìaz m.

domingo, 13 de enero de 2019

Tampico.

Tampico
Soy nativa de este bello lugar, un puerto hermoso al que llegan los vientos del norte para desprender hojas y brotes de guayabas, mangos y aguacates que formaran una aromática alfombra sobre el suelo.
Aquí yo caminaba empujada por esos vientos mientras el intenso aroma a tierra y a la humedad que viene del mar invadía mi olfato haciéndome sentir en un mágico lugar donde las palmeras hacían sonar su sinfonía de movimiento bajo las ráfagas del norte y yo mantenía una lucha con mi falda que el aire se empeñaba en levantar.
Aquel era el lugar en el que podía salir en shorts y sandalias y disfrutar de un raspado de tamarindo con miel o acudir a la refresquería de la plaza principal a beber un batido de leche con fresa, mientras escuchaba las melodías de moda y las charlas en su idioma de marineros extranjeros que invariablemente coqueteaban con las chicas que pasaban por allí o se encontraban disfrutando una bebida.
Casi podía tocar los aviones cuando pasaban sobre mi casa hacia el aeropuerto; aunque a muchos les molestaba el ruido que hacían porque no dejaban escuchar la televisión, a mi me sucedía lo contrario, yo amaba verlos pasar y sentir la vibración que dejaban a su paso.
 De ahí nació mi anhelo de algún día ser azafata y nada ni nadie me quitaba ese sueño, aunque me dijeran que ser azafata era ser mesera del aire.
Ese fue uno de tantos sueños que no pude realizar. Recuerdo que, por las tardes, cuando disponía de tiempo y andaba cerca de las oficinas de Aeroméxico, solía sentarme enfrente, en una banca de la plaza, para ver llegar a los pilotos y azafatas, cerraba mis ojos y me imaginaba ser parte de ellos.
La magia del puerto siempre se iba lejos de mí, eso nunca detuvo mis paseos por la playa cuando podía acudía con mi amiga Araceli a recoger conchas y estrellas de mar y llenaba mis pupilas con la imagen en el horizonte donde el azul del mar con el color del cielo se ven como si fueran uno solo, como si se unieran en un beso largo e interminable.
Soy de ese puerto en el que último minuto del año los barcos hacen sonar sus sirenas emocionando a todos los que logran escucharlas, donde llegan al malecón familiares a despedir a los pescadores que salen en los barcos camaroneros.
En donde se come caldo de jaiba y omelett de camarón, frijoles negros con huevo en salsa verde, enchiladas suizas con cecina, zacahuil y torta de la barda.

Soy del puerto de Tampico, del que un día me fui llorando. Hoy, regreso solo de visita una o dos veces al año sin hacerme a la idea de volver y establecerme nuevamente allí, porque me siento una extranjera dentro de mi cuna
J.Eugenia Dìaz M

miércoles, 9 de enero de 2019

Tus gemidos me doblegan


Tu mirada es tan intensa
cuando en silencio me miras,
que pasara por tu mente
con ese brillo y sonrisa
que te relaja la cara
cuando tocas mi rodilla
y recargas tu cabeza
siempre que me ves tranquila.

Algunas veces tu llegas
y con tu lengua sin prisa
me vas despertando lento,
entre caricias divinas
provocando que te abrace
de manera primitiva,
aunque te duelan los huesos
y sofoque tu barriga.

Tus gemidos me doblegan,
cuando estoy en la cocina
muevo aprisa las cazuelas,
porque ya es una rutina
cuando hueles alimento
se te alborota la tripa.

Las dos somos coetáneas
con dolencias matutinas.

Desde que estas en mi mundo
mi vida es más divertida,
aunque ya estamos cansadas
tu nunca pierdes tu chispa,
Kiara mi perrita noble
tienes gracia y simpatía.


J. Eugenia Dàz M.