Huellas gastadas

Me tuve que colgar de los recuerdos
al caminar las huellas tan gastadas
que dejaron mis pasos sin memoria
y ausentes de colores los paisajes.

viernes, 9 de noviembre de 2018

Equilibrio


Te expulso de mi centro, mi fantasma,
te saco al extranjero cuerpo que ve el mundo,
 percibe el equilibrio que nos brinda
 el yoga y el tai chi

Querían verte con vida.
 Camina muy sonriente con ritmo en tus caderas
 y reto en la mirada. Ve cerrando las bocas
 que a tu paso abrirán y degústalo lento,
como un postre muy dulce.

Ve sorprendiendo a todos,
 a los que no recuerden lo fuerte que tu eras
y no bajes los brazos, aunque vayan tus pasos  
 sobre un delgado alambre.
Dale pelea al mundo y a los que se te enfrenten.

Respira el aire nuevo. 
Que tu grito se escuche como cuando eras niña,
únete a las gaviotas y  golondrinas muertas
para ser mi tótem y empuje en la palabra
de sîlabas inertes.

Que no te atemoricen los ojos encimados.
Cúbrete con la capa sutil de indiferencia
y afila bien tus dagas, ya no eres un espectro.
J.Eugenia Dìaz M.

domingo, 4 de noviembre de 2018

Estampida

Porque ya estoy cansada de lucir tan sombría,
de abriles y de agostos que opacan mi arco iris
y de la luz que daba tras un día de lluvia,
todo lo que me han roto tengo que restaurarlo.

Ahora me hago cargo de la mujer sin voz,
la saco de los viejos caminos y del frio,
que escuche los latidos del mundo de los solos
que han vuelto a construir,
sus partes averiadas quitando los desechos.

Deben cuidarse ahora de la mujer callada,
regreso con un pico muy potente 
y puede que el graznido
retire en estampida ha algunos traicioneros
que me daban la mano.

Espero que se alejen con sus sombras
de este templo sagrado que es mi cuerpo,
en donde yo decido morir y renacer.

J.Eugenia Dìaz M

martes, 23 de octubre de 2018

La casa va mutando


Debe ser porque agosto con ausencias y duelos
me humedece los días,
va encapotando el cielo con negros nubarrones,
augurando lloviznas de un otoño cercano
que va cubriendo el suelo con trozos de confeti,
queriendo dar color a tantas hojas secas
que rodean la casa como en un cementerio

es que la pena opaca su maquillaje interno,
cargadas de silencio las tuberías le oxidan,
de a poco va mutando unida a los fantasmas
que salen de la mente de los que aquí vivimos.

Agosto no está solo, abril va de su brazo
unido en abandonos,
desde que ellas se fueron, los demonios
me habitan las entrañas carcomiéndolas todas,
dejando mi corteza frágil como un cristal.

Yo quisiera una brújula que me ayude
a encontrar la salida
de tantos sentimientos encontrados

y volver a dar vida a mi morada.

J.Eugenia Dìaz M.

martes, 18 de septiembre de 2018

Atrapada


Observo los espejos sin lograr descubrirme,
cubierta estoy de monstruos y espinas en la sangre,
y aunque mis labios tiemblen con anhelo,
el lienzo en que me encuentro me mantiene atrapada
sin poder escupir un solo aullido.

¿Por qué me ha traicionado la mujer que me mira
en la imagen ajada?
Aún cuelga de su boca el brillo de sus sueños
llenos de pretensiones, captado en un instante.

¿Alguna vez fui ella?

Ya ni siquiera escribo
necesito otra piel con otros huesos
y una saliva fresca que despegue mis labios,
escuchar soliloquios que taladren mutismos
y hagan crecer las olas de sabor
 en el café del dìa.

Necesito la mente más flexible
para hurgar ceniceros y rescatar historias
que consumió el ocaso,
desentumirme toda dándome un cuerpo nuevo
carente ya de estigmas.




J.Eugenia Dìaz M.

martes, 11 de septiembre de 2018

A esta ave le saldrían plumas



Zéjel
con una copa de vino,
una flor y tu figura

A esta ave le saldrían plumas
y volaría entre las brumas
solo si tú no te esfumas
como letra en escritura.

Con una copa de vino
una flor y tu figura

 Renacería en mis entrañas
emociones ermitañas
que están entre telarañas.
Retiraría la armadura.

Con una copa de vino
una flor y tu figura

Desanudaría listones
de mi pelo y pantalones,
jugando por los rincones
con anhelo y con locura.

Con una copa de vino
una flor y tu figura

Me olvidaría de las voces
y apegos que tú conoces,
que me ruñen tan feroces
manteniéndome insegura.

Con una copa de vino
una flor y tu figura

No existirían horas muertas
en mis sabanas desiertas,
solo caricias expertas
con tu mano en mi cintura.

Con una copa de vino
una flor y tu figura

En mis sueños espabilas
a esta mujer que vigilas
vaciándote las pupilas
con amor y desventura.

Con una copa de vino
una flor y tu figura.


J.Eugenia Dìaz M.

sábado, 1 de septiembre de 2018

El verdugo

El reloj fue el verdugo.Asesinò las horas
que pudieron ser nuestras.

Solo dejo las huellas y el sabor 
de gotas de café y jugo de naranja,
prendido en nuestros labios.

Fue la magia del alma
la que hizo coincidir tus ojos con los míos,
momentos perpetuados quizás solo en mi mente:
tu espalda al alejarte y el eco de tus pasos
se unieron al bullicio, 
mientras que yo abordaba el bus de la rutina.

Nos fuimos sacudiendo la locura
del choque provocado por mundos diferentes,
quedando solo el puro sentimiento
con tu nombre y tu número 
grabados en mi móvil.

A veces yo te sueño como una lluvia fresca
de recuerdos vintage,
y en mis sueños camino hacia el espejo
para así ver tu sombra que siempre me acompaña
desde que coincidimos.

Y, como en un dejavù
siento que si trasnochas debe ser que me buscas
en el aire que llega de tu norte
o en tu terrón de azúcar diluìdo en mi boca.

Quizás en el calor que aùn conservo
del hueco de tus manos.

J.Eugenia Dìaz M.

martes, 7 de agosto de 2018

La vida es bipolar



Que grosera es la vida al mover las crayolas
que mis dedos manejan queriendo dar imagen
al solemne silencio que nos cubre la casa;
pongo tonos en negro con gris y algo en marrón,

y ella llega cantando entre las aves,
derrochando colores con la aurora
y arcoiris de roció sobre la rosa ocre
que custodia el portal;
a los pilares grises los va poniendo azules
como unos postecitos de pastel.

Entra por la ventana de mis ojos
y mi invita a salir liberando mis miedos,
que son los que me llenan de mutismo.
A subir los peldaños hacia el puente
que me lleve de nuevo a sentir  esperanza.

Su bipolaridad  me a dejado sin fuerza
haciendome beber el salitre del llanto
y masticar tristezas.
Para después llegar, poniendo en el camino

torundas con piedritas de colores.


J.Eugenia Díaz M.