Huellas gastadas

Me tuve que colgar de los recuerdos
al caminar las huellas tan gastadas
que dejaron mis pasos sin memoria
y ausentes de colores los paisajes.

martes, 15 de agosto de 2017

El jazmín

Me enamore de ti
de tus pétalos blancos pequeños y cerrados,
tu color blanquecino resalta entre el verdor
del follaje que llevas, jazmín de mis amores.

Por las noches embriagas mis sentidos
con tu sutil perfume,
veo caer las hojas del mango y la guayaba
 postrándose a tu tallo queriendo combinar
 su esencia con la tuya.

Floreces en agosto, en el mes que me duele
por detener mí tiempo vagando entre sepulcros
para llegar a ella, a mi querida hija
que yace bajo tierra.
Te he sembrado a sus pies para que la acompañes
para que le perfumes su entorno en soledad
y el blanco de tus flores le ilumine su alma.

Sabes cuanto te envidio cuando tú te deshojas
y tus pétalos ocre forman una mantilla
queriendo protegerla del frio que la entumece
como abrazos maternos.

Pero solo me queda regarte con mi llanto
para que no te mueras y sigas dando luz

hasta que yo regrese.

J.Eugenia Díaz M.

martes, 11 de julio de 2017

Sin alas

La lluvia escurre por las ventanas y el constante goteo hace un sonido que la hipnotiza llevándola en un viaje a través del tiempo. Ella limpia el vidrio para poder ver el agua que corre como un pequeño río  a un lado de la banqueta, cierra sus ojos y se transporta  hasta su infancia.

 Casi puede sentir sus pies mojados, metidos en la corriente de agua que fluye fresca entre las piedras calle abajo, y sentir adentro de su estómago esa risa de niña que se quedó guardada, esa risa simple y alegre que le provocaba el mojarse con la lluvia, junto con la mirada de asombro cuando veía salir el arcoíris que dejaba caer sus colores en las gotas sobre las hojas.

Regresan el sonido de las chicharras y chapulines, saliendo de entre las ramas a sacudir sus alas húmedas y ella ahí  tan niña, metida en su pequeño mundo en el jardín, deseando tener alas para tocar las nubes y volar con ellas a un lugar en donde no hubiera ni golpes ni regaños.

Nunca pudo tener alas, ni abrir las puertas que dibujaba con caminos llenos de luz y  verdes bosques. Abrió la puerta que tenía en el camino espinas y estrellas rotas caminó por él tejiendo con sus versos escaleras, esperando un día tocar el cielo  para ser una gota de lluvia y fusionarse con el mar.


J.Eugenia Díaz M.

viernes, 30 de junio de 2017

Te extraño

Ya son dieciséis años en los  que estas ausente de mi vida pero no de mi corazón y memoria.
Y yo aún sigo aquí,  en este mundo terrenal extrañándote, y con el iluso deseo de sentirte cerca abro, la ventana en la memoria de nuestra infancia, para volver a reír y a llorar contigo.
Así crecimos hermano, entre risas y llanto, sofocando con juegos la hambruna de unos padres que nos quisieran mucho, y nos mimaran más, veníamos predestinados a mucho sufrimiento   con la estrella apagada fuimos sobreviviendo,  crecimos con la piel engruesada acariciada por los golpes. Callados, tímidos, temerosos seguimos adelante.
Para evadir tristezas nos envolvíamos en un mundo de juego y fantasía después de haber terminado nuestras labores asignadas de la casa y escuela.
Siempre fui tu  aliada,  con complicidad apoyaba tus juegos y a tomar la llave que encadenaba
aquella bicicleta que nos hacia volar mientras dormía la siesta nuestra madre de crianza.
Qué dolor recordar las tremendas golpizas cuando nos descubrían. O cuándo caí con mi bicicleta en una nopalera y tuve que ahogar mis gritos de dolor cuando retirabas sus espinas de mi piel.
También tengo el recuerdo de cuando me  caí de una  higuera por acompañarte a ver a los murciélagos y como destroce sus ramas y mi piel.
Teníamos algunos destellos de dicha y alegría que juntos compartimos como  cuando elevabas los cometas y me dejabas sosteniendo el cordel por un buen tiempo. Recuerdo  tus palabras  cuando me decías que con el tiempo estaríamos los dos muy cerca de las nubes..
 Tú te me adelantaste porque desde hace nueve años habitas en tu cielo, en ese cielo inmenso que hoy te llena de paz, de esa paz anhelada que tanto careciste.
¡Ay hermanito mío! cuánto hemos padecido; recuerdo que te negaban el plato de comida por algo que no hiciste dentro de tus labores; yo te guardaba un taco y lo depositaba en el hueco del tanque de gas de la cocina. Te decían pata larga porque andabas descalzo  para que no se desgastaran tus  zapatos y poder utilizarlos para ir a la escuela.
La vida nos desvió. Tú te fuiste hacia el centro y yo hacia el sur pero el lazo de sangre como una etérea línea nos mantuvo cercanos.

Vienes a mi memoria cuando escucho sonar tu tema preferido o cuando me trae el aire  aroma de  hojas y zacate quemado. Ahí te visualizo recargado en la escoba mirando pensativo la chispa de la lumbre, y yo ahí, a tu lado observándote.
Te extraño mucho hermano, pero me siento en paz porque se que no sufres que despertaste al fin de esa pesadilla de lo que fue tu vida.

En memoria de mi hermano Agustín Díaz M. En el noveno aniversario de su fallecimiento.
J.Eugenia Diaz M.

viernes, 23 de junio de 2017

Instante

Quisiera que guardaras este instante,
que atravieza tenaz el horizonte
y,lleno de silencio,
navega con tu imagen tan grabada.

Carente de mañanas, falto de poesía,
vagando hacía playas vacías de suspiros
invadidas de sombras y de cruces
como de cementerio.

Un instante desnudo,
que quiere ser la balsa que rescate 
las lágrimas que anegan tus pestañas,
llevándolas a puerto sin tormenta
que te sientas seguro y siempre acompañado.

Tan frágil el instante
que cuando lo recibas
 será como las alas rotas de mariposa
sin querer renacer.


J.Eugenia Diaz M.

viernes, 9 de junio de 2017

En vida hermano.

En el buró se queda
la mochila cargada que presiona mi pecho.
Para vivir ligera la luz de mi presente,
la cambié por valijas repletas de ilusiones
y accesorios de risas.

Viajo con inquietud oteando el panorama,
feliz voy a  encontrarme con un brazo del árbol
que se enrumbó hacia el norte,
he llenado mis ojos con su querida imagen,
y en mis labios se quedan columpiando sonrisas.

Le he dicho que lo quiero;
era muy necesario sentir que lo escuchara,
es que me he dado cuenta de que el tiempo se pasa
 las ramas se nos secan
y alguno de estos días solo serán viruta.

Como en una maleta voy guardando momentos
en mi  serena mente,
como tocar su piel, abrazarme a su pecho
y disfrutar  sus bromas.

Antes de que resuenen las campanas a duelo.

(Dedicado a mi hermano Gonzalo)

lunes, 22 de mayo de 2017

Poema No. 26

Debajo de mil velos escondes sentimientos
de una mujer madura que va sufriendo rota,
con partes incompletas dañando sus cimientos,
congelada por dentro por la pena remota.

Con las manos vacías el corazón helado
y un amor silenciado guardas en tu memoria
las piezas destrozadas de un  puzzle inacabado
y el tiempo devorando mañanas con historia

guardas también anhelos por traer al presente
trocitos del pasado aunque estén sepultados.
Te falta ese pedazo que te arme finalmente
la sonrisa del sur con ojos asombrados.

Vuelve a formar momentos permitiéndote amar,
con ternura y malicia   déjate despertar.

J.Eugenia Diaz M.

mayo/2017

martes, 16 de mayo de 2017

El tiempo se nos va

Ha llegado el momento,
debemos hacer alto y remover las hojas
que cubiertas de inviernos  
son conscientes del tiempo que huyó por la ranura
del tallo de la vida,
por donde ha penetrado esa humedad con moho
matando la  energía desde nuestras raíces.

Que más da si es un mate o un café en la mañana,
si te sientas y observas el cielo  luce igual 
en sus tonalidades, al norte como al sur.
Mariposas y aves, las flores del jardín,
el ruido de los coches,
el bullicio en el mundo,
la risa de los niños o puede ser su llanto
que mueve el engranaje del aliento de vida.

El tiempo  se nos va
y como observadores cansados del camino
con grietas en el tronco y hojas enlamadas
cubiertas por el polvo.
Sumidos en silencios, oteando lejanías
detenemos el paso.

J.Eugenia Diaz M.