Huellas gastadas

Me tuve que colgar de los recuerdos
al caminar las huellas tan gastadas
que dejaron mis pasos sin memoria
y ausentes de colores los paisajes.

domingo, 8 de agosto de 2021

Supervivencia.


 Hace unos días acompañe a mi esposo a las oficinas de Afore para el chequeo de la sobrevivencia, es un trámite para que continúe sin falla el pago de la pensión. Esto me hizo sentir que hemos llegado demasiado pronto a la etapa de vida en la que hacen este chequeo, pero es lo que hay y debemos seguir las reglas.

Ese día era temprano por la mañana, las oficinas se encuentran en el centro de la ciudad en un moderno edificio de varios pisos, nos estacionamos tres calles atrás en donde se ubica el barrio antiguo, me llamo la atención una finca urbana pintada de  color crema resaltando en azul rey el vano de la puerta, como queriendo sobresalir sobre las fincas grises a su lado, la única ventana  es de aluminio ese detalle me parece que descompone por completo la imagen arquitectónica de la casa, la ventana esta resguardada por una reja antigua y en donde antes había vidrio ahora la cubren papeles y cartón, como guardando con celo las historias que se han vivido allí.

Al observarla, he visto que le faltan pedazos de cemento en la fachada, que seguramente el paso del tiempo, el clima o tal ves la falta de mantenimiento la han dejado ese estado, esto me hizo reflexionar en el parecido que podemos tener nosotros con nuestras casas y en que como ese día acudíamos al chequeo de sobrevivencia ya más deteriorados, pero aun de pie y firmes en nuestros cimientos.

También me hizo pensar que estamos hechos de un resistente y buen material, cómo el de esa casa antigua, qué, aunque se ve algo dañada continúa dándole guerra a la vida vertiendo el poco color que aún posee a ese lánguido entorno, luchando por seguir vigente conservando en cada rincón su historia ya escrita, tratando de que lo falta por escribirse no termine con ese apagado tono gris, porqué tanto esa casa como nosotros nos debemos un final feliz en esta aventura de guerreros valientes.

 

J. Eugenia Díaz M.

miércoles, 4 de agosto de 2021

Señales este 4/agosto/2021

Ya es tarde, he tenido un día muy ajetreado y preocupante, a pesar de todo eso has estado en mi pensamiento desde que abrí los ojos. Queriendo pasar por alto la oscura hora de tu partida que siempre cada cuatro de agosto el reloj me la indica clavándome puñales de tristeza en mis ojos.

 Y aquí estoy pensando en ti en lo lejos que has quedado de mí, de nosotros, en que las cosas buenas duran poco, son tan efímeras e intangibles como tú lo eres ahora cuando intento percibir algo de tu aroma que ha quedado en alguna de tus prendas.

Esta ves llego a mis manos un pequeño papel en el que me anotaron una cita médica para tu papá, por medio de el me di cuenta que aquí estas junto a nosotros al pendiente, acompañándonos en este viacrucis que estamos viviendo.

 El día que me dieron el papel enseguida reconocí tu letra ¿y la fecha de la cita? ¿una triste coincidencia? 4 de agosto a las 9.40 a.m.

¡Tu letra, la fecha y la hora de tu partida anotadas en ese papel! Ha sido una clara señal de tu presencia, diciéndome ¡aquí estoy junto a ustedes!

Y ese taconeo de pasos apresurados que me a despertado a la seis de la mañana sin haber nadie en la calle.

Hoy a las 9.20 de la mañana el olor a cloro, medicamentos y enfermos invadió mi olfato al entrar al hospital nuevamente como años atrás cuando peregrinábamos tu y yo en los consultorios, sentí un leve mareo por la angustia de lo que estamos pasando y por los recuerdos que vienen a mí siempre que entro a los hospitales.

Extrañamente este día no he llorado tu ausencia, debe ser porque me has traído abrazada todo el día o porque buscando un equilibrio decidí dejar el sentimiento en off, no te niego que me invade la morriña al no poder ver mas la ternura en tu mirada y no vibrar con la fuerza de tu risa ni sentir el tacto de tu cálida mano sosteniéndote en mi brazo.

Abrázame muy fuerte, no me sueltes necesito nutrirme de tu fuerza para poder continuar con equilibrio emocional y ganar esta batalla.

Ayer fue cuando llovió en mis mejillas hoy te quiero sentir abrazada en mi corazón.

Te amo y te extraño mucho mi niña Erika Adriana.

 

J.Eugenia Díaz M.

4/agosto/2021

 

sábado, 31 de julio de 2021

De guerras y sonrisas.


 

Siento un temblor en mis dedos impulsándome a escribir ahora que me siento enojada, triste y muy cansada que desearía hacer una pausa en la vida para que cuando retome el rumbo lo haga con la carga ligera, caminando sobre campos de flores por donde pasan los más afortunados.

Porque además de esta batalla en la que ahora  me encuentro, se acerca el día cuatro de agosto, el día más jodido y triste de mi vida en el que me quede sin armas y sin alma al perder la lucha con la muerte que se llevó a mi hija, dejándome tan rota que aún no logro completar los pedazos de la que antes fui.

Ya no quiero fingir la sonrisa que no siento para que los demás se sientan bien, esa sonrisa la quiero para cuando yo la necesite para iluminar los días más oscuros, esos en los que nadie se da cuenta de mis brazos cansados por remar contra corriente con la barca haciendo agua.

No me pidan que vuelva a ser yo, porque la muerte me cambio para siempre respeten mi silencio, mí coraje y mi eterna tristeza porque estoy amputada y un cojo nunca podrá volver a correr igual, aunque le pongan prótesis.

No deseo enfrentar más guerras, pero la puta vida insiste en enlistarme en otra y otra más poniendo armas en mis manos agotadas y como buen soldado regreso al combate firme sin sonrisa.

La sonrisa es para cuando diga el cotidiano mantra, no estoy sola, todo estará bien, esto pasara pronto, Dios está conmigo, aunque lo tenga exhausto.

J. Eugenia Díaz M.

Julio/2021

sábado, 24 de julio de 2021

De amigos.


 

Existe tanta ausencia y un pesado mutismo

cuando más necesito compañía y alboroto,

viendo los días mutar llevándome al abismo

clausuro el sentimiento y reparo lo roto

para llevar la carga firme sin fatalismo,

enfrento el nuevo reto y hasta un gol anoto.

 

Los veo ahí en las gradas solo de espectadores,

observando la lucha que traigo con la vida

y de cómo remiendo lo roto con colores,

alejando fantasmas buscando la salida

de este lugar añejo donde el vino y olores,

me invade de saudades por tantas sacudidas,

 

Aunque los necesite y busque sus resplandores

he de salir de pie de la penumbra insistida,

en esta nueva vuelta al sol sin mis motores

con la casa invadida de frio por otra herida

doblando las orillas del pañuelo sin rencores

me acerco al horizonte lento y decidida


J.Eugenia Dìaz M.

Momentos en el pozo.

 

En estos momentos de mi vida desearía volver a reír a carcajadas junto a la grata compañía de familia y amistades, poder irme a la cama como antes con el dulce recuerdo de mis muertos y no con esta angustia en la garganta que no me deja respirar.

Se me acaban las uñas tratando de hacer mas grande la pequeña abertura para que entre más luz a estos días y quedo enceguecida mirando al otro lado del cristal tratando de encontrar un pedazo de cielo con saludo de estrellas que me digan que pronto todo estará bien.

Quiero tener toda la serenidad que existe para sobrellevar la tristeza que regresa a invadirme y en mis manos la fuerza para ayudar como siempre lo he hecho, y si por equivocación llega una oleada de alegría poder disfrutarla plenamente.

No me quejo de los instantes que vivo en este pozo porque sé que saldré cuando dios lo disponga, por ahora pago el precio con gusto y esperanza, echándoles de menos a los que se alejaron porque fui afortunada de haberlos tenido a mi lado. Aquí dentro del bache sigo escuchando música y viendo series, comiendo palomitas y algunas ocasiones también lloro cuando se necesita para aflojar el nudo que me ahoga.

Veo la libertad en el vuelo de palomas y aprendo la lección del gato callejero que sobrevive escalando su propio socavón y pienso que ha valido la pena pasar por este mundo con la carga en mi espalda quedándome sin uñas y me entra el deseo de que el día que me esfume para siempre, algunos digan que a sido bueno conocerme y haber unido sus huellas a las mías un trecho del camino.

 

J Eugenia Díaz M.


domingo, 11 de julio de 2021

Eres una extranjera.


 

Eres una extranjera carente de una visa

que te ayude a cruzar el puente hacia ese mundo

fabricado en presente, dónde no participas,

 y te asusta y te duele no dejar una huella,

porque hay una frontera que lo impide.

 

Pero te reconforta

dejar de ser extraña en la paginas viejas

del libro en sus inicios, en sus primeros pasos

y en sus cortas palabras aprendidas de ti.

 

Impedido tu paso cierras por fin las alas

te dejas sepultar por tu reloj de arena,

cansada de esperar un paso migratorio.

 

J. Eugenia Díaz M.

jueves, 1 de julio de 2021

Emprende el viaje.


 

Cierra la puerta y deja de ser un gozne, emprende el viaje y despega con urgencia de lo que ancla y apolilla. De eso que con el tiempo te ha ido haciendo invisible.

Abre el armario y escoge las prendas que te hagan sentir joven y activa, enciende tu luz y aleja la oscuridad que ha estado estacionada en tu entorno limitando tus pasos y tu mente, acércate a la ventana de tu alma dale vuelo a tu voz y grita, grita fuerte lo que te está asfixiando desde hace mucho tiempo porque ya te lo debes.

Deja de preocuparte si al mundo le incomoda el nudo en tu garganta o esa lagrima permanente de tus ojos. ¿Qué pueden saber ellos? si no tienen la herida que tu llevas abierta, ni esa resiliencia que has tenido para sobrellevarla.

Y, si dicen que solo estas manipulando cuando te sumerges en el médano del pasado, no te sientas mal, solo son palabras de personas que afortunadamente no han sufrido una herida como la tuya, ni caído en un bache del que no puedan salir por más intentos que hagan.

No saben lo que es hacerse ovillo esperando ese abrazo que calme el frio, o la palabra justa que calme la tormenta que brota incontenible inundando tu mundo.

Cierra la puerta y viaja a donde te perdiste de tanto darte.

J. Eugenia Díaz M