Ahora que dispones de
tu tiempo
que ya no lo compartes
con trabajo
-y algunas amistades-
los recuerdos me
brotan de noches sin dormir
y sabanas heladas.
Ahora que dispones de
tu tiempo
y estas aquí en la cama
cuando suenan las ocho,
yo siento entre mis
sienes
palpitar tu silencio cuando
daban las cuatro
y entrabas en el lecho
como una fría escarcha.
Ahora, tienes tiempo
de mirar la mujer
que camina a tu lado,
que ya no ve la luna
y tiene mariposas en sus muslos
congeladas.
Que hacemos con tu
tiempo, con toda la apetencia
que brota en tu mirada,
con tus manos inquietas
intentando encontrar
el camino perdido.
Ven, tomemos un café
hagamos un balance de lo que yo he ganado
con esa soledad,
caminemos tranquilos
el resto de este viaje
probemos a ordenar un puzzle
de lo antiguo.
No olvides que te
quiero,
pero dentro de todo me
he curado de ti.
J.Eugenia Dìaz M.



