Le regresa la vida por las páginas
que tiene sepultadas bajo el peso
de muchos calendarios, sin acceso
a su dolor y espinas.
Ríe de forma cruel
al intentar llevarla a ese nivel.
Solo que se le olvida
que al hacerla pedazos
se logró suturar, y revestida
de mucha fortaleza, con sus brazos
despejó su camino de espesura.
Podrá cimbrar la tierra
para hacerla caer en el regreso;
es una tonta guerra
pues su cimiento mineral es grueso
-sostén de una mujer equilibrada-
que no luce asustada.
Se esfumó la pequeña
que se cubría el rostro del maltrato
por golpes de arrebato.
Hoy es libre y risueña
en este mundo nuevo que se ha escrito
en roca de granito
para que no lo borren las tormentas
de páginas pasadas tan violentas.
J.Eugenia Diaz M.
Febrero/2017





