Huellas gastadas

Me tuve que colgar de los recuerdos
al caminar las huellas tan gastadas
que dejaron mis pasos sin memoria
y ausentes de colores los paisajes.
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lunes, 6 de marzo de 2017

Paginas sepultadas

Le regresa la vida por las páginas 
que tiene sepultadas bajo el peso
de muchos calendarios, sin acceso 
a su dolor y espinas.
Ríe de forma cruel
al intentar llevarla a ese nivel. 

Solo que se le olvida 
que al hacerla pedazos
se logró suturar, y revestida
de mucha fortaleza, con sus brazos
despejó su camino de espesura.

Podrá cimbrar la tierra
para hacerla caer en el regreso;
es una tonta guerra
pues su cimiento mineral es grueso
-sostén de una mujer equilibrada-
que no luce asustada.

Se esfumó la pequeña 
que se cubría el rostro del maltrato
por golpes de arrebato.

Hoy es libre y risueña
en este mundo nuevo que se ha escrito
en roca de granito
para que no lo borren las tormentas
de páginas pasadas tan violentas.

J.Eugenia Diaz M.
Febrero/2017

jueves, 17 de noviembre de 2016

Mausoleo de emociones

Le devolvió la savia a sus entrañas
al mirarse en  sus ojos,
provocó ebullición a inertes sentimientos
y un intenso deseo de morderle su voz,
que quería convencer con mimos y susurros
a su  limpia conciencia.

Dentro del pent
pentagrama de su pecho
le fue creciendo un bosque,
con ramificaciones buscando una salida
de esa vasija ajada.

Afilo sus cuchillos de cordura
para cortar de tajo todas las tentaciones.
Con  intensa ansiedad fue removiendo miedos
para que despertaran
y al sacar los espejos de escudo,
al verse con su sombra,
se fundió en una sola para enterrar la llave
de aquellas emociones ya dormidas.

Ama su mausoleo
y se siente muy bien caminando descalza

cubierta de cenizas.

J.Eugenia Diaz M.

martes, 8 de noviembre de 2016

Liberación

Para retirar mi pena
quisiera ser golondrina,
hacer nido en la colina
sin rejas y sin cadena.

Dejar de rezar novena
a tanta imagen divina
con mi alma de peregrina.
Para sentirme serena.

soltarme de lo que frena
que  me tiene tan cansina
y de a poco me extermina,

con la carga que envenena.

J.Eugenia Diaz M.

Finales en el camino.

Cuando una amistad termina
una herida se nos queda
y no existe medicina
para que ese dolor seda,

pienso cambiar mi rutina
al trotar en la alameda,
pues me la topo en la esquina
y  temo que algo suceda.

Su mirada me fulmina
cuando voy por la vereda
mirando tras la cortina.

Tengo temor que me agreda.

J.Eugenia Diaz M.

martes, 6 de septiembre de 2016

Se van desmoronando.

Estamos en la fila para el último viaje
 lo he sentido en la piel y en tu opaca mirada,
 con los preparativos de tanto papeleo.

Lo triste es que nos vamos cargados de demonios
por las guerras perdidas.
Con huecos en las manos y genes amputados,
almas peregrinando y anhelos inconclusos.

Tomados de la mano seguimos el sendero
ya con pasos cansados, sin luz en nuestros ojos
por la lápida helada que sofoca latidos
en sus torpes intentos de dar vida  al presente.

Solo la vieja casa dará fe de la historia
de estos soñadores que tanto trabajaron
por tener su familia con mucha descendencia,
ver nuestra mesa llena de hambrientos comensales.

Las lagrimas amargas  se deslizan sin cauce
y van desmoronando nuestra efigie de barro
convirtiéndola en lodo.
Tan solo lo que resta es preparar valijas
empacando tesoros y experiencias.

J.Eugenia Diaz M.

miércoles, 27 de julio de 2016

Despedida.

A sus ochenta y nueve años 
con sonrisa de niña, con paz e inocencia,
aún nos acaricia con su dulce mirada.

Postrada en esa cama nos observa
y graba en su memoria los rostros y sonidos,
con las manos inquietas ella hace diminutos
dobleces a la manta, como guardando lento
los últimos momentos que vive en su familia.

Me acerco hasta su cara
para verme en sus ojos sin encontrar mi imagen,
porque ella me muestra, en sus grandes pupilas,
ese túnel oscuro que ya la está aguardando.

Un estremecimiento me recorre la espalda
al sentir nuevamente a la muerte en espera. 

Me regreso a sus pies
y dandoles masaje les quise devolver
el calor que perdieron.

No sé por qué la vida me pone en el camino
personas entrañables que se están despidiendo,
caminan a ese abismo tan profundo
al final de su viaje.


J.Eugenia Diaz M.

miércoles, 13 de julio de 2016

Rutina mañanera

Me abraza con su luz el sol de un nuevo día,
invitando a mi cuerpo
a quitar la modorra que el descanso nocturno le ha dejado.
Comienza mi rutina mañanera.

Pongo la cafetera y el aroma a café
va invadiendo la casa.
Mientras me visto el pants, los tenis y una gorra,
un rico capuchino yo empiezo a disfrutar.

El bullicio de vida es estruendoso,
saliendo apresurada yo emparejo mis pasos
 con la pequeña Celia,ella va hacia el colegio,
yo a mi clase de baile.

El señor que recoge cartón entretenido
contento nos saluda,
un enorme alboroto hacen las golondrinas
dándoles de comer a sus polluelos.
Los intensos aromas se impregnan en mi olfato
hacen que me de hambre y a mi mente proyecten
chorizo, pan y huevo o unas entomatadas,
con queso y mantequilla.

Así llego mi clase
empiezo a bailar  salsa y un merengue,
luego una alegre cumbia, seguida por bachata
con su candente ritmo tan sensual.

Las gotas de sudor resbalan por mi cuerpo
parece que quisieran limpiar  mis depresiones

para que tenga un día favorable.

J.Eugenia Diaz M.

miércoles, 6 de julio de 2016

Solo sueños

Se han quedado esperando
dos copas, con un vino de mesa, pan y queso,
música de guitarra acompañada
por el ruido constante de los  grillos,
con  gusanos de luz
opacando la luz del firmamento,
y embriagado el olfato de olor a hierba fresca.

Una casa de campo en las montañas
con la hoguera de leños ya en cenizas,
un papalote roto colgando del encino,
piedras enmohecidas por la falta de huellas.

Dos locos soñadores
vagando en la montaña riéndose de la vida,
sin bullicio que altere el panorama
sin cargas, sin apegos.

Siguen tras bambalinas
Los dos protagonistas esperando,
    el guión de esa historia inconclusa que no llega a  estrenarse
por el bache en el tiempo cubierto por las hojas

 de un invierno temprano.

J.Eugenia Diaz M

lunes, 13 de junio de 2016

Pagando la factura.

Son esos cuartos pisos dentro del hospital
minando la salud junto con la esperanza,
algunos pagan karmas, otros sin un motivo
se van desintegrando lentamente.

El tiempo es implacable
y nos congela en una larga espera,
con voces silenciadas por espinas pinchando
el alma con susurros de conciencia tardía,
postrados en el lecho,
o detrás de las rejas de nuestras consecuencias.

No hay hilo que remiende lágrimas provocadas
ni el daño que provoques a terceros
ni túnel de regreso a un horizonte, carente de aflicciones.

Si sigues existiendo
tú debes de luchar igual que una crisálida,
dejar la soledad que te mantiene atado
y desplegar tus alas con la mente.

Cuando haya pasado ese tiempo preciso
y puedas liberarte
volar hacia las nubes respirando aire puro
y tú puedas morder las hojas a tu paso
y sientas alejarse la dualidad secreta
que tienes escondida, creciendo junto a ti,
dentro del mismo hueco de tu cuerpo.

En ese cuarto piso
camina con los dedos sus paredes, 
míralo como un bache bordando realidades
con que puedas partir, ve eliminando el eco
de ese intenso deseo de morir

Solo hay que hacer conciencia
que unos mueren por nada
otros pagando culpas.

Siempre el tiempo y la muerte
nos pasan la factura.

J.Eugenia Diaz M.

miércoles, 25 de mayo de 2016

Las tardes en espera.

Elimina temores, moviliza el presente
y asómate a la vida con actitud de reto,
toma unas pinceladas de la aurora
y tiñe tus mejillas ocultando en tu piel
ese pálido tono que apaga tu viveza.

Llénate del bullicio del gentío
y sal detrás del vidrio, de ese escaparate
en que te has refugiado.
La tarde esta en pañales esperando por ti.

Ya no tragues saliva y escupe las entrañas
que se han contaminado con temores y odios,
atusa tus cabellos, levanta la barbilla,
endereza tu espalda y camina con hambre
de dar mordida al mundo.

Aunque mastiques guerras, trata de digerirlas
degusta un caramelo que te quite lo amargo
de las calamidades.

Mientras siga la vida hay tardes que te esperan.

J.Eugenia Diaz M.

miércoles, 4 de mayo de 2016

Poeta no te calles

Porque callas los versos que me nombran,
no sofoques palabras que desvanecen intentando salir
regresa los sonidos que con su aliento mueven
la estática rutina de los días.

Poeta paisajista y del amor
se esta difuminando la mujer que inventaste
la musa que te inspira y te imaginas
con un mechón rebelde cubriéndole su rostro
caminando descalza por la hierba.

No has visto los mensajes que inquietas mariposas
trasmiten en su vuelo
y acompañan tus pasos lentos y taciturnos
al despertar el alba.

Poeta no te calles,
sígueme dibujando las calles de tu tierra,
el rumor de su gente,
tu café en la mañana
y hasta ese cigarrillo que daña tu salud.

Tengo necesidad del toque de tus versos,
viajar en tus escritos como una mochilera
que lleva en sus alforjas
todo el abecedario que has sembrado
 en mis ojos.

J.Eugenia Diaz M.

viernes, 12 de febrero de 2016

Poema No.2 a Lili.

Poema 2

tu aroma me embelesa
hermosa y delicada
como un copo de nieve
lo oscuro de tu pelo hace que se distingan
tus ojos tan azules

con pánico te observo y  te digo en susurros
que el mundo es muy pequeño
pero grande en conflictos
debes de ser valiente para que lo conquistes

estás aquí mi niña
entre sabanas rosa
 biberón y pañales
tomándote en mis brazos
me siento renacer sin cicatrices
ya tengo mi familia formada con amor

quiero que  tú recuerdes el calor de mi pecho
y que cuando la vida te lleve en una ruta
donde pinchen espinas
regreses y te asomes a nuestro viejo mundo
donde estaré esperando con nostalgia

que quiero ser tu luz si hay penumbra
tu barca si naufragas
apoyo en tus tropiezos
y que nunca le temas al dolor
porque no estarás sola
mientras tu madre viva

J.Eugenia Diaz M.

jueves, 14 de enero de 2016

La visita

debajo de los ecos sacude los espectros
un gorrión de visita
ángeles y demonios  se escurren como gotas
al posarse en su nido  
el preso de nostalgia fue en busca de su hermana
la inquieta golondrina que vuela en soledad
sin apego a su entorno

el gorrión con anhelo
libera de  sus plumas los recuerdos guardados
del nido maternal  virutas de su pico

pero esa golondrina que de historia
lleva llenos sus ojos
 le hace recordar
solo estuvo de paso cobijada en sus ramas

que si bien tiene plumas su trinar no se iguala
ya que solo en momentos
 estuvieron unidos sin compartir semillas

que impregnado en su cálamo el lleva primaveras

y ella desde su infancia
 inviernos colecciona

J.Eugenia Diaz M

miércoles, 30 de diciembre de 2015

Adíos al año viejo

se le ve algo cansado con la espalda encorvada
por el morral que carga con historias
yo quiero imaginar que este año viejo
empaca su maleta pensativo
él quisiera dejarnos muy sonrientes
pero la vida es terca y se ha empeñado
en que algunos debemos conocer
de  las tristezas

en silencio lo observo guardar cada segundo
ir apagando  luces  que antes lo recibieron
quisiera agradecerle todo lo que me ha dado
mis metas realizadas las nuevas amistades
todo el aprendizaje que bebieron mis ojos
y ha grabado mi alma
le voy agradeciendo en un suave susurro
cada lección que puso en mi camino
la sonrisa tranquila de mi hija
la imagen que atesoro de nuestra hija ausente
y la cálida mano de mi esposo

yo le quiero decir al año viejo
que no se queda atrás
pues lo llevo grabado en mi historia de vida
y se va en la maleta que preparo

para el final del viaje

J.Eugenia Diaz M.

¡Feliz Año Nuevo mis queridos compañeros poetas !

miércoles, 18 de noviembre de 2015

Respondiendo a la poesía de Vicente



es  dolor que latiga los instantes sin tregua
y roza como espinas el hueco de mi vientre
y escalda la mitad del corazón
que persiste en  latir sin un buen ritmo
que con la vida rime

soy la madre que llora y con lágrimas fabrica
unas alas que pesan anclándola al pasado
de una perdida guerra
que junta sus cenizas y transita de nuevo
en cuerpo de una extraña con sonrisa perdida
y sigue en el camino amputada del alma  

que paso por mi mente el deseo de vengarme
o quitarme la vida
pero unas manos tiernas
y unos ojos verdes que tristes me miraban
me aterrizaron toda en sus cálidos brazos
cobijándome en ellos para esperar unidas
aquella mariposa que viaja eternamente
y pasa cada tanto dejándonos virutas
del polen de los cielos

aquella mi sonrisa esa que no imaginas
era como la luz del farol en mi casa
apaciguaba penas consolaba sollozos
y era paz en las guerras

con caña de pescar trato de rescatarla


amigo, compañero y maestro
no tienes mariposas porque ellas se han fugado
y vuelan adornando mi cielo encapotado
son como lucecitas que alejan mi tristeza
latidos del ayer unidos al presente


J.Eugenia Dáz M.

Del dolor compartido hasta el dolor (Dedicado a la poeta y amiga Eugénia Díaz)

 
Del dolor compartido hasta el dolor
(Dedicado a la poeta y amiga Eugénia Díaz)


No me imagino tu dolor
ni puedo olvidar tus lágrimas.

Me pesan como un problema de niño,
como un desamor a los quince,
como el mar encima de mi cabeza
cuando buceo sin oxígeno.
¡Me pesa tanto!

Duele con ese dolor
que sólo una madre entiende,
que te destroza y te descoyunta el alma
como si nunca hubieras tenido alma.

Me duele porque sé lo que es
esperar pacientemente a la mariposa
y que no llegue y que se retrase,
como un tren lleno de estaciones de olvido. Sin pasajeros.

Duele ciegamente como un pecho con dos corazones enfermos
y atraviesa carne humana - tu carne-
con la desidia de un vengador de muerte,
como un soldado herido en la derrota
que lo ha perdido todo combatiendo.

Es como una miríada de polillas
comiéndose despacio la madera de nuestros riñones y de nuestros labios
y de nuestras manos sin huesos. Como un millón de polillas histéricas y depresivas.

Eres un pájaro con alas pero sin plumas
y yo soy el nido sin nido que decide
regalarte sus ramas secas y raquíticas.
Un nido sin árbol y sin tejado. Un no-nido a la intemperie.

No me imagino tu sonrisa
porque no quiero imaginármela ahora,
no quiero imaginármela nunca más.

Pero guardó un beso
tan pequeño y tan inútil como yo,
tan frío como la menta después de un trago de agua, en esa boca que casi no me mantiene.

Y hoy te lo regalo porque no me quedan mariposas.

Gracías Vicente Antón Vives por esta maravillosa poesía y tu calido abrazo fraternal entre tus versos.


Esperando

ese instante que espero
y que en sombras  arrullo
es un instante pobre que vaga sin destino
rechazado por otros y anhelado por mí

va desnudo sin sangre contando su derrota
dejándome los brazos congelados
y un lamento que opacan las campanas

durante esta demora yo sigo almacenando
plumas multicolores
las escojo encriptadas de instinto maternal
para el nido vacío
y en este estéril lienzo escondido en mi mente
de unos bebés nonatos voy dibujando rostros

en silencio camino con una inmensa culpa 
por querer ese instante
atando mis palabras mojando mis suspiros
yo asfixio para siempre el malogrado sueño

en el nidal me quedan golondrinas

J.Eugenia Díaz M.

jueves, 15 de octubre de 2015

El tiempo

El tiempo ha transcurrido como un loco sin cuerda
que ha dejado sin hojas el árbol de la esquina,
al nido de gaviotas estrenando polluelos
y presumiendo pasos a la niña de Laura.

Yo quedé estacionada pero solo en mi mente
porque en mi pelo hay canas y perdio mi cintura 
su natural contorno.

Algo me está mutando
como un maligno cáncer, me esta matando lento,
me altera los sentidos en un cambio total;
tropiezo con sonrisas sin siquiera enterarme,
soy un zombi viviente.

Me quedé en ese instante, envuelta por las sombras,
pisando sobre un mundo moviéndose en mis pies,
haciéndome temblar ante el futuro
y este frío que me cubre sin dejarme sentir
el calor de un sol nuevo.


J.Eugenia Diaz M

martes, 13 de octubre de 2015

A-limonado

No se deja vencer por su arrogancia,
le dice que el limón siempre es limón,
aunque enrede sus ramas al balcón
y lo quiera adornar con elegancia.

Su fruto es tan amargo en su sustancia
que paraliza, intenso, el corazón
lo va dejando seco de emoción,
sin motivarlo en su perseverancia.

Si  fuera alguien sencillo en la conquista,
dejando su glamour sin presumir
con una buena charla progresista

puede romper el  hielo al descubrir
que es ella  una orgullosa idealista,
soñadora y muy franca en su decir.

J.Eugenia Diaz M.

sábado, 3 de octubre de 2015

Regresa

Quiero recuperarte
y salgo tras tus pasos cubiertos por el polvo.

Te busco en el armario colgada del perchero,
levanto las sartenes y restriego el hollín
en busca del reflejo de la  mujer de antaño,
pero una cara ajena con su  burlona mueca
se asoma y me sorprende

Aquella, la bromista, la de la pronta risa
la perdí entre la  bruma de una mente que vaga
orando entre las cruces,
se quedó entre las fotos que el tiempo oscurecio
y en grietas de los tallos del  mimado rosal
que secándose espera su matutino canto.

Ven mujer, que te extraño,
ya regresa a este cuerpo que sobrevive aún
enraizado a este mundo,
perdóname este llanto  que no cesa en tu vida
empecemos de nuevo,
yo soltare los grillos que almaceno en la mente
tú regresa con soles y lléname de luz.

J.Eugenia Diaz M.