La mañana soleada
anima a ir por el camino
y adMirar los salpicados
árboles de ocres repentinos,
el viento gira en silencio
levantando hojas del piso
haciendo orillas de sal
entre mis ojos heridos
de nostalgia y de reCelos.
Bullen como aves sin ruido
los sueños, sombras y el eco
de imposibles no vividos,
en los perpetuos paisajes
de tantos otoños fríos
del vaso de café helado
y tus huellas en bolsillos
como raso en el recuerdo
te alejas de mi destino.
Estoy presa de la imagen
del "the end"y adiós por los siglos.
J.Eugenia Diaz M.
30 septiembre 2024

Un sentido poema, que deja traslucir realidades de un ayer... vivo siempre!
ResponderEliminarAbrazos Eugenia.
Hola Ernesto, gracias por tu cálida compañía en mis poesías, que estés bien es mi deseo.
EliminarP.D. Yo recuperándome de una fractura de rodilla.
Saludos un fuerte abrazo.
Cuídate amiga.
EliminarFuerte abrazo.
Un placer visitarte Eugenia.
ResponderEliminarAbrazos.
Hola Conchi, muchísimas gracias por acercarte a mi espacio y dejar tu huella.
EliminarSaludos con mi abrazo.
Jaspia la tardor
ResponderEliminaramb sons colors
ocres i marrons,
preludi de l’hivern
amb catifes
que volen al vent
i desfullen els arbres
deixant son braços pelats.
Dansa el remor del ball
de les seques ombres
caigudes al terra
amb música d’ocells
que omplen maletes
de plomes pel llarg viatge.
Dis-me amic on restarem millor
que entre els silencis
amb el glamur
d’un bosc a la tardor,
filtrant la primera llum del jorn
i la darrera que la nit juga a agafar?