La sabiduría de Dios
es inmensa y amorosa
pues ha creado en el cielo
¡El regalo más hermoso!
El lecho mas tierno y cálido
en el vientre de una madre,
su voz como canto de ángel
arrullando noche y día.
No existe tormenta o trueno
que apague su dulce voz,
en el toque de sus manos
hay vuelos de mariposas.
Y un corazón de pimpollo
que late a ritmo de amor,
se detiene cuando el hijo
llora en triste desconsuelo.
De sus labios sale aroma
con la esencia del Señor,
pues ella es su creación.
Ya cuando pasan los años
la luna le ha compartido
algunos rayos de luz,
por la noches de desvelos
su cabellera adornó
de plateada luz de luna.
Y esas manos que volaban
como alegres mariposas,
hoy lucen algo cansadas
esperando en el regazo
acariciar a sus hijos,
cantarles nanas de antaño.
Su amor jamás se desgasta
ni se cansará de amarles.
J.Eugenia Diaz M.




